“Los niños tienen el derecho de “estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso”
(Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989, Artículo 32)
El tabaco es un importante cultivo comercial en más de 100 países del mundo y emplea a más de 33 millones de trabajadores agrícolas. Al igual que en otros sectores agrícolas, el cultivo de tabaco no está ajeno al fenómeno del trabajo infantil, especialmente en las regiones más pobres; con frecuencia, la familia completa está involucrada en los procesos de cultivo y cosecha.
Más del 70% de los 250 millones de niños trabajadores del mundo están involucrados en la agricultura. En las zonas rurales, los niños, y en especial las niñas, tienden a iniciarse en la actividad económica a una edad temprana.
No obstante, debe hacerse una distinci ón entre el trabajo infantil y las “labores” infantiles. Especialmente en países o zonas en los que predomina la agricultura y existen escasas o ninguna alternativa de empleo, es habitual que los niños realicen labores menores para ayudar a sus padres, adquiriendo simultáneamente una experiencia agrícola que algún día les garantizará su propia subsistencia.
Los niños trabajadores, por otra parte, no solamente se ven expuestos a los riesgos de salud asociados con la pobreza rural, sino también a aquellos asociados con el trabajo agrícola: malas condiciones sanitarias, exposición a pesticidas tóxicos, alta tasa de lesiones ocupacionales, condiciones climáticas extremas, y largos y agotadores horarios laborales.
En términos generales, a los niños trabajadores ...
- ... no se les reconocen sus derechos humanos;
- ... se les priva de su infancia;
- ... se les priva de su derecho a la salud y seguridad;
- ... se les priva de un futuro decente.
El desafío de erradicar el trabajo infantil es particularmente difícil en los países menos desarrollados, debido a la pobreza generalizada. Las deterioradas condiciones económicas y sociales en que viven las familias y las falencias del sistema educacional obligan a los pequeños agricultores a involucrar a sus hijos en sus propias actividades económicas.
Existen, sin embargo, muchos otros factores que conspiran para arrastrar a los niños al mundo laboral, ninguno de los cuales es exclusivo de un país o de las circunstancias de una familia en particular:
- Pobreza. los trabajadores agrícolas y pequeños agricultores se ven con frecuencia obligados a emplear a sus propios hijos para complementar sus bajísimos salarios.
- Falta de conciencia y arraigadas tradiciones y percepciones: a menudo, los padres prefieren obtener los beneficios de corto plazo que significa hacer trabajar a sus hijos en lugar de los de largo plazo que conlleva el enviarlos a la escuela. Cuando se envía a los niños a la escuela, es habitual que se dé preferencia a la educación de los niños varones;
- Falta de una legislación adecuada y de medios eficaces para hacer cumplir la ley;
- Falta de un sistema educacional eficiente;
- Incapacidad de las familias rurales de solventar los gastos indirectos relacionados con la asistencia a la escuela (mensualidades, transporte, libros, uniformes);
- VIH / SIDA. los huérfanos del SIDA y los niños de familias que han sido devastadas por esta enfermedad se ven obligados a ganarse su propio pan.
A la luz de esta realidad, ITGA ha decidido participar activamente en el desafío de erradicar el trabajo infantil del sector productor de tabaco, buscando con ello asegurar que a los niños se les brinde la oportunidad de enfrentar con éxito todos los aspectos de la vida.
ITGA sostiene que …
- ... los niños tienen derecho a la educación, a una vida familiar plena y a un desarrollo seguro y saludable;
- … los niños menores de edad no deben ser empleados en la producción de tabaco;
- … puesto que muchos emprendimientos tabacaleros son de carácter familiar, es posible que los niños participen en aquellas labores rutinarias que forman parte de la vida de familia y que les permiten adquirir destrezas u oficios. Esto no debe hacerse extensivo a labores potencialmente peligrosas, como el uso de maquinaria o agroquímicos, ni tampoco debe impedir su asistencia a la escuela.
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